divendres, 11 de maig del 2012

LA RECETA DE LOS VIERNES: MERLUZA A LA CÁNTABRA


LA RECETA DE LOS VIERNES: MERLUZA A LA CÁNTABRA

Seguimos con las recetas fáciles de hacer y relativamente económicas


Ingredientes para 4 personas:

  • Una Merluza de "palagre" entera, en la pescadería que os la limpien,sacar la cabeza y la espina (no la tireis, podeis hacer con ellas un caldito), y que os la abran en sentido longitudinal, entera.
  • pan rallado. O lo comprais o aprovechar el pan duro, estamos en crisis!
  • 2 cebollas
  • aceite
  • perejil
  • 4 tomates maduros
  • canela
  • 1 vasito de vino rancio




Realización:



En una bandeja para el horno poner un poco de aceite, encima la merluza con la piel abajo.
Salar la merluza a gusto, cubrir la merluza totalmente con el pan rallado y añadir la canela, a gusto, pero recomiendo bastante...que se note. Añadir las cebollas y el tomate cortados a trocitos pequeños,añadir el perejil y regar con el vino rancio y con mucho aceite...no escatimar el aceite...que sea de buena calidad.


Previamente habreis precalentado al horno. Poneis la bandeja en el medio del horno a una temperatura de unos 180/200º, 15' por la parte de abajo y unos 10' en el grill, hasta que se vea tostadito y listo


Vino:


Se recomienda un "Perro Verde": Un Verdejo singular e inteligente. Refrescante y divertido, con recuerdos de limón y pomelo. Toda una revolución en los vinos de Rueda y uno de los más bebidos.
Precio: 8,45 € IVA incl. botella de 75 cl.



NUEVOS AIRES DE VICTORIA PARA LA IZQUIERDA EUROPEA: ¿Y AHORA QUÉ?



NUEVOS AIRES DE VICTORIA PARA LA IZQUIERDA EUROPEA: ¿Y AHORA QUÉ?

Estos últimos días hemos estado asistiendo a una concatenación de acontecimientos de muy distinto signo que parecen marcar una cierta tendencia a un cambio en la situación política europea y española.
Por un lado, la victoria de François Hollande en Francia que hace prever un firme cambio de rumbo de esta Unión Europea que ha venido siendo mangoneada por la Sra. Merkel y su lacayo Sarkozy. Desde antes de su victoria del domingo, el presidente electo de Francia ya había conseguido tumbar el talibanismo idiota y ofensivo de esa “política económica” -por llamarla de alguna manera- del recorte por el recorte, del ensañamiento/austeridad, claramente premeditado y planificado contra el Estado de Bienestar y de la suprema injusticia social del entreguismo con la banca, sustentado a partir del dinero público (vease la reciente crisis/nacionalización de Bankia) combinado con, por ejemplo, la abolición de los derechos de los trabajadores en España  que desmonta las conquistas laborales de los últimos 30 años. Hollande nos devuelve al menos la dignidad perdida, la esperanza destrozada y quizás el comienzo del despertar de los pueblos de Europa.
Su victoria ha venido acompañada además por la derrota en Grecia de los culpables de aquella crisis y con la victoria municipal de la izquierda en Reino Unido e Italia y autonómica en Alemania, en línea con la protesta que crece y con las derrotas que vienen en el decisivo Land de Nord-Rheinland-Westfallen, en varios países más de la UE y dentro de 16 meses en la propia República Federal Alemana. Por todo ello, Bruselas nos va a hacer “el favor” de flexibilizar las urgencias del déficit, en medio de  sandeces que venimos soportando y escuchando dentro y fuera de España desde el recrudecimiento de la crisis
Por otro, en España vemos a Rodrigo Rato en su segundo o tercer gran coitus interruptus, al PP vasco rompiendo un estúpido pacto que nunca debió existir -para vergüenza del PSOE de ZP- y a las autonomías no peperas bramando de indignación contra el poder central. Han perdido Andalucía, perdieron en Asturias y han perdido a Sarkozy, entre otras muchas cosas. Y todos hemos perdido el sosiego al ver el espectáculo de Bankia, una de las víctimas (vendrán más) de los politiqueos culpables de quienes piensan que las entidades financieras tienen que ser manoseadas también por ellos.
Parece que las cosas están cambiando, pero… siempre hay un pero…la socialdemocracia europea  parte de un principio que no cuestiona y con el que, en el fondo, no puedo estar de acuerdo: la concepción de la inevitabilidad de la  existencia de un sistema económico, político y social al, intentando paliar a partir de medidas sociales y políticas, sus efectos nocivos para la humanidad.


¿Debemos resignarnos a la existencia del capitalismo? Creo que no, la apuesta debería ser “a la mayor”: ¿Como deconstruimos este sistema -uso este término postmoderno para no utilizar el término derribamos para no ofender sensibilidades-? Debemos ser conscientes que mientras impere ese modelo basado en la explotación de unos hombres por otros y de unos hombres hacia el planeta, todas esas medidas no son más que parches y cataplasmas, que palian el dolor y quitan la fiebre pero no curan la enfermedad. Por otro lado, perpetúan el adormecimiento de las clases populares hacía sus auténticos objetivos políticos. Este ha sido la gran responsabilidad de la socialdemocracia frente a la historia, haber rubricado el pacto social con el capitalismo: Mejoras en las condiciones de vida de la población a cambio de no cuestionar el sistema. Justificable quizás después de la II Guerra Mundial, pero ahora ya inmantenible.
Este pacto ya se ha roto. Lo han roto las clases dominantes con el silencio cómplice, cuando no aquiescente de la solialdemocracia europea. Recordemos a Tony Blair, Gordon Brown, Walter Beltroni, Zapatero, y tantos etc… Con la excusa de la crisis económica se está rompiendo y fracturando este estado del bienestar. Estamos frente a una crisis sistémica, y ¿ante esto? ¿Seguimos poniendo tiritas o curamos la enfermedad de una vez por todas? Igual hay que operar, y no con microcirugía me temo.

En conclusión: Suenan nuevos aires para la izquierda europea. ¿Pero son estos aires los suficientes o los necesarios en el momento histórico actual?


Francesc Osan

















divendres, 4 de maig del 2012

LA RECETA DE LOS VIERNES: Medallones de Ceps

NUEVA SECCIÓN: LA RECETA DE LOS VIERNES



Con el efecto de amenizar más este blog introduciremos esta nueva sección gastronómica que se procurará que sea puntualmente cada viernes. 

Todas las recetas que se expongan aquí tienen la virtud de haber sido realizadas y catadas ya por mi y baratas y sencillas, y, se supone, con resultados agradables.

La de hoy serán los medallones de Ceps:

Ingredientes: (para 4 personas)

Medallones de pasta rellenos de ceps (se pueden comprar en cualquier tienda especializada en productos italianos. En Barcelona en la cadena "Delizie d'Italia, por ejemplo: 4 por persona.

1 cebolla

250 gr de setas: se recomienda rossinyols (los venden deshidratados), o mezcla de setas (en las tienas de congelados salen muy buenos) Si es temporada de setas, por supuesto ceps s setas naturales, llanegas, por ejemplo también iría bien.

150 gr de bacon

tomates sherry

salsa de setas, se puede comprar tambien en las tiendas especializadas mencionadas anteriormente. Una terrinita.

Queso parmesano.

Realización:

En una paella com mantequilla se frie el bacon, cuando está doradito de añade la cebolla y cuando está dorada se añaden las setas hasta que esten hechas, posteriormente se añade la salsa de setas disuelta con un poco de agua de hervir la pasta.

Paralelamente se hierve la pasta, se añade sal,cuando está al dente, se escurre y se pone en un bol.

Se vierte la salsa por encima de la pasta, añadiendo los tomates sherry crudos y partidos por la mitad.

Se sirve parmesano en el centro de la mesa con un rallador y cada uno se lo añade al gusto.

Vino

Se recomienda un vino con cuerpo. Un Ribera de Duero sería muy apropiado

dijous, 3 de maig del 2012

Devuélvanos lo que es de ustedes


Devuélvanos lo que es de ustedes



Es el clamor patrio que ha emergido de las mismas entrañas de la caverna y de sus portavoces instalados en  su buque insignia: el Gobierno español. Amenazan casi con invadir Argentina por el expolio al que han sometido a la España de sus amores, como dice la copla. ¿Los españoles expoliados? ¿Son los españoles los propietarios legítimos del petróleo argentino? ¿Repsol no es acaso una multinacional que poco tiene que ver con la vida de los ciudadanos de acá? ¿Los   más de 13.000 millones de dólares que la empresa pseudoespañola ha repartido entre sus accionistas en la última década han beneficiado a nuestros ciudadanos? ¿Los objetivos empresariales y los  ingresos multimillonarios de sus directivos han  sido fijados por el Gobierno español en tanto que representante de la España que ahora reacciona como madre de Repsol  a pesar de que se trata de una empresa privada controlada por el capital financiero internacional y que solo persigue beneficios máximos en tiempos mínimos?

La reacción trágico-cómica de las autoridades y de numerosos medios de comunicación no solo ha sido injustificada y errónea, ha sido peor: soberanamente ridícula. Esta soberanía sí que se la han ganado. Ridícula por pretender que los españoles son tan cretinos que se van a creer este cuento del expolio, por mucho que lo proclamen ministros incompetentes y directivos de la empresa cínicos. Ridículas las amenazas abstractas que no tienen capacidad ni ánimo de concretar ni aplicar. Cuando se ladra, y a destiempo, no se muerde. Ridículas las declaraciones afirmando que el mundo está a su lado y en especial la Unión Europea cuando deberían saber que esta no está dispuesta a aprobar sanciones. Ridículos estos ladridos de caniche cuando se enfrentan a una muy previsible mayoría de gobiernos y ciudadanos latinoamericanos que se pondrán al lado de Argentina mientras que el Gobierno de Estados Unidos en el “mejor” de los casos no se ocupará de lo que para él es una tempestad en un vaso de agua. En fin, una vergüenza. Este país no se merece unos gobiernos perritos falderos de las finanzas especuladoras globalizadas.

Discutamos en serio. ¿Estaba justificada la intervención del Gobierno argentino? ¿Los recursos básicos de un país a quién pertenecen?  Los argumentos de Argentina son muy sólidos. Con independencia de que haya razones de oportunidad políticas implícitas, que son especulaciones, hay datos objetivos. Uno: Argentina es además de productor de petróleo el tercer país del mundo en reservas de gas natural, solo superadas por China y Estados Unidos. Sin embargo, este año, por primera vez, ha debido importar gas y petróleo. En vez de revertir las utilidades en el país ha tenido que adquirir combustible en el exterior. Segundo: se acusa a Repsol de practicar una política de “vaciamiento” de los yacimientos en explotación y de reducir la producción a pesar de lo cual obtuvo en los últimos años 16.450 millones de beneficios. Parece una queja lógica. Los gobernantes argentinos exigían, desde hace tiempo, que se aumentara la producción y  se iniciaran nuevas explotaciones. Tercero: el combustible es indispensable para toda la economía argentina, la producción agrícola-ganadera y la industrial, además de los transportes y el consumo doméstico. Es decir, se trata de una cuestión vital, lo que se denomina “derecho soberano”, y es deber del Estado garantizarlo. Nos encontramos ante una “recuperación de soberanía” conculcada por Repsol.

La crisis económica del mundo desarrollado actual ha generado una reacción interesante reacción de la sociedad, no solo de los colectivos movilizados, también de una parte de la opinión pública y de numerosos responsables políticos y expertos. Nos referimos a una toma de conciencia sobre la necesidad de que los Estados regulen la acción de los agentes económicos, es especial las entidades financieras que controlan gran parte de los sectores básicos, como la energía  y el agua. Estos bienes son por naturaleza comunes, es decir, indispensables a todos los ciudadanos, como se reconoce desde la antigüedad. Los pensadores liberales, como Adam Smith, no los neoliberales actuales, consideraban que estos bienes debían estar intervenidos por el Estado. Veáse el excelente libro de David Casassas “La ciudad en llamas”. El Gobierno argentino ha hecho lo que debía. No es el caso del Gobierno español.


Jordi Borja, sociólogo y urbanista radicado en Barcelona,

dimecres, 2 de maig del 2012

Las políticas de Jean-Luc Mélenchon no son fantasías de extrema izquierda


Las políticas de Jean-Luc Mélenchon no son fantasías de extrema izquierda

Philippe Marlière


Soberbiamente ignorado por los medios de información hasta hace bien poco, Jean-Luc Mélenchon es el nuevo sabor del día de la campaña presidencial francesa. La verdad es que, mientras intentaban dar cuenta de su espectacular ascenso en las encuestas – los últimas noticias le sitúan en un 17% del voto –, la mayoría de los comentaristas no podían evitar mostrar su desprecio por el candidato del Frente de Izquierda.

Un vistazo a los principales artículos publicados recientemente en los medios británicos proporciona un convincente caso de estudio del prejuicio político y la incomprensión. Se describe a Mélenchon como "pendenciero anti-anglosajón con voz de quejica” (The Independent), un "populista" que se sitúa en "la extrema izquierda" (todos los periódicos) y un "bravucón y narcisista que va por ahí provocando "(la BBC). Comentarios más comprensivos le comparan con George Galloway o le retratan como "instigador de la extrema izquierda", "inconformista" y "perro de presa del anticapitalismo".

Resulta llamativo que las valoraciones más favorables de la política de Mélenchon yerren asimismo el tiro. Mélenchon aparece como un "izquierdista adorable, pero anticuado". Así no se consigue captar la esencia de sus ambiciones políticas. El ascenso de Mélenchon nada tiene que ver con la "nostalgia y la política al estilo de los 70" sino que guarda relación en cambio con su resuelta postura sobre la actual crisis capitalista. Les dice a sus oyentes que las medidas políticas de austeridad aplicadas en toda Europa no solo son injustas sino también contraproducentes (hasta el Financial Times está de acuerdo). Las habilidades para el debate de Mélenchon prestan un buen servicio a su causa, pero se trata también de un pedagogo instruido: un político digno que nunca ha participado en vulgares “reality shows”. Lo que es más, Mélenchon es un republicano francés y un socialista, no un político de "extrema izquierda" o en los márgenes. Pasó treinta años en el Partido Socialista sosteniendo sin éxito que éste debería ser una fuerza al servicio de los trabajadores comunes y corrientes, y fue ministro en uno de los gobiernos de Lionel Jospin.

La oratoria resulta políticamente inútil si carece de un mensaje importante que transmitir. Mélenchon tiene uno: el neoliberalismo ha fracasado, por lo cual sería suicida insistir en sus inadecuadas medidas políticas. El europarlamentario dispone también de un programa creíble. En discursos didácticamente trabajados o en entrevistas con los medios, se aparta radicalmente de los políticos convencionales, explicando que la crisis económica es sistémica, lo que significa afirmar que se debe a opciones y prioridades políticas viciadas. Nuestras sociedades nunca han sido más productivas y opulentas que hoy, pero la mayoría de la población se está empobreciendo pese a trabajar cada vez más duro. El problema no es cuestión de producción de riqueza (como a los neoliberales y a los socialdemócratas de Blair les gustaría hacernos creer) sino de redistribución de riqueza.

En Francia, expertos y oponentes enfurecidos tachan el programa del Frente de Izquierda de "pesadilla económica" o "fantasía delirante". ¿No deberían utilizar esta terminología para describir la debacle bancaria o las políticas de austeridad en toda Europa? El creciente número de seguidores de Mélenchon lo considera sentido común y bien saludable: imposición fiscal del  100% a las ganancias por encima de 360.000 euros, pensiones íntegras para todos a partir de los 60 años, reducción de las horas de trabajo, aumento del 20% del salario mínimo; además, el Banco Central Europeo debería prestar a los gobiernos europeos al 1%, como hace con los bancos. He aquí unas cuantas medidas realistas para apoyar a poblaciones empobrecidas. ¿Es esto una revolución? No, es reformismo radical: un intento de detener las formas más insoportables de dominación y privación económicas en nuestras sociedades. Puede que los jefazos de los potentados se marchen de Francia; les substituirán otros más jóvenes y competentes que trabajarán por un porcentaje de su salario. "¡Lo humano, primero!" es algo más que el título de un manifiesto, es un imperativo democrático: una Sexta República en lugar de la actual monarquía republicana, la nacionalización de las empresas energéticas (pues las fuentes de energía son bienes públicos) y, lo que se advierte mucho menos, una planificación ecológica de la economía, núcleo del proyecto político de Mélenchon.

Mélenchon le ha hecho otro favor más a la democracia francesa. En un memorable debate televisivo, derrotó rotundamente a la extrema derecha por vez primera en treinta años. Concentrándose en los detalles políticos, demostró Mélenchon que el programa de Marine Le Pen era regresivo para las mujeres. Además, hizo trizas el mito del Frente Nacional como partido que pone a la clase obrera en el centro de sus intereses. Dio toda la impresión de que Le Pen se quedaba sin palabras, incómoda.  

La campaña de Mélenchon politiza a los jóvenes. Apela a la clase obrera, la cual, contra lo que argumentan algunos, ha rechazado en buena medida a Le Pen, y que ha ido absteniéndose de votar. Por primera vez en decenas de años, Mélenchon está contribuyendo a que la izquierda vuelva a conectar con las clases populares. Para Mélenchon, la política del libre mercado no funciona e inflige a la gente un sufrimiento innecesario. Ningún otro político europeo está mejor situado que él para sostener ese argumento.

Philippe Marlière es profesor de Política Francesa y Europea en el University College de Londres

Guisantes de Llavaneres con sepia y butifarra negra

Magnífica receta de l'Agustí, muy recomendable

http://agustifdelosada.wordpress.com/2012/05/01/guisantes-de-llavaneras-con-sepia-y-butifarra-negra/#comment-19